Puedes quitarte las gafas y sumergirte en el libro* de Nápoles que le costó las amistades y casi el destierro a su autora.
Puedes ponértelas y dedicarle el viaje a fagocitar esa cara perfecta, electrizante, soñadora, morena de pelo rizadito, de ojos como prisiones y como exploradores.
O dejar de decidir, porque se ha bajado.
Han sido dos paradas de libertad de elección, de concupiscencia, de amor por la belleza, de adulterio febril e imaginario, de libertinaje.
Puedes leer. Todavía.
* El mar no baña Nápoles.- Anna Maria Ortese. Editorial minúscula, 2008







