(También podía haber titulado esta crónica nichos con vistas
en una un tanto macabra pero siempre preciosa vuelta a Catalunya
a través de algunas de sus más bellas urbanizaciones postreras)
(las imágenes que siguen son un pequeño reflejo de lo que hay junto a las iglesias románicas fundamentalmente en el eje de la N-260 -eix pirinenc-, objetivo del viaje; algunas fotos no he podido evitar hacerlas, pero siempre sobreponiéndome a un ligero malestar que me produce ese tipo de paisajes en general)
Cardet (pero no pongo la mano en el fuego)
Barruera
Erill la Vall
Sant Climent de Taüll
Durro
Durro (otra vez) y Escunhao
más Escunhao...
(ésta va a juego con la de Beget de más abajo,
es una decoración muy de estos parajes)
Arties y Unha
Mur
(el cementerio es lo de delante a la derecha,
se reconoce por la cruz de palo de la puerta)
Queralbs (de triste actualidad)
Beget
y más Beget...
Para acabar, visitamos tres monasterios erigidos o sufragados para albergar las tumbas de grandes del país (desde el jaimito primero a condes, virreinas y toda la estirpe de benefactores de la patria y sus voraces bolsillos): Poblet, Vallbona de les Monges y Santes Creus. La imagen del final, para el buen gusto de boca, corresponde a un símbolo de las fastuosas tumbas: a los pies del "finado/a" se coloca un fiero, valeroso y viril león para los machotes y un perrillo flojito pero siempre fiel para las entregadas mujeres, aunque para uno de los del león pueda haber dos o tres o más de sus fieles y consecutivas esposas...